domingo, 19 de julio de 2026

EN UN FUTURO PRÓXIMO

 Mucho se ha hablado en las últimas décadas acerca de que el ser humano y su futuro están ligados a la exploración del espacio y a la búsqueda de nuevos territorios que, dentro de un tiempo, puedan servir de hogar para las personas. Esto, sin embargo, implicaría ciertos cambios en el cuerpo, preparado para vivir en la Tierra, pero que lejos del planeta se vería obligado a evolucionar. 

José Manuel Nieves, periodista científico habló sobre la posibilidad de que algún día el ser humano pueda ser extraterrestre. Para ello, eso sí, deberían pasar decenios e incluso milenios.

“En la Luna va a haber gente viviendo en un par de décadas”, expresó de manera contundente el experto, que si bien admitió que el cuerpo humano está “diseñado para vivir en la Tierra”, ciertos detalles pueden hacer que esto cambie: la gravedad, la radiación cósmica y los ritmos circadianos.

Según su punto de vista, si el ser humano viviera en la Luna, los músculos ya no se verían obligados a realizar las funciones actuales y los huesos no deberían soportar el mismo peso. “Entonces, ¿qué ocurre? Que la naturaleza, que es muy sabia, va a ordenar y los huesos se descalcifican muy rápidamente, los músculos pierden volumen, pierden masa”. 

“Si vas a vivir varias generaciones fuera de la Tierra, es probable que adquiramos una protección natural, una especie de pigmentación distinta para defendernos de esa radiación. El hombre eso ya lo ha hecho, cuando salimos de África éramos todos negros y acabamos con la piel clara”, añadió.

Nieves resumió que el ser humano, en ese supuesto, tendría menos masa muscular, sería más pequeño, tendría la cabeza más grande y sus huesos serían más débiles. En resumen, su aspecto sería más semejante al que de manera tradicional se ha atribuido a los extraterrestres en muchas películas de ciencia ficción.



lunes, 13 de julio de 2026

PSICOFONÍAS

 Friedrich Jürgenson y la primera psicofonía


Junio de 1959. Friedrich Jürgenson, que era un famoso pintor y cineasta nacido en Estonia, se adentra en un pequeño bosque por tierras de Estocolmo, con el fin de obtener algunas grabaciones del trino del Pinzón Nocturno, ave que iba a ser protagonista de uno de los documentales que estaba realizando. En el silencio de la noche, escucha y registra con perfección los “gorjeos” que producían las aves nocturnas y más en concreto la que perseguía. Satisfecho, se retira a su cercana casa de campo con la esperanza de haber obtenido buenas grabaciones. Cuál fue su sorpresa, cuando al rebobinar la cinta de su pequeño magnetófono portátil, escuchó con perfección que además del canto de los pájaros, se habían grabado unas conversaciones lejanas que hacían alusión al canto de las aves. Le pareció tremendamente extraño, puesto que aquel magnetófono lo acababa de adquirir y era difícil que tuviera algún fallo. También examinó la zona antes de grabar y no había nadie cercano. Y tampoco era posible que se hubiera grabado nada, puesto que él no lo había escuchado. Un tanto disgustado, al día siguiente volvió a salir al bosque para repetir la operación e intentar conseguir su propósito. Tras haber examinado bien la zona y haberse asegurado de que nadie iba a entorpecer la grabación comenzó a grabar. Cuando regresó a su casa y examinó la cinta, pudo encontrar que además de los cantos de las aves, se había grabado numerosas voces de personas fallecidas que pudo posteriormente identificar, entre las cuales estaba la de su difunta madre que le llamaba con una cariñoso apodo: Jurgi, Jurgi, mi pequeño Jurgi… Jürgenson, repitió el experimento y tantas veces como experimentaba, obtenía grabaciones de las voces de los difuntos. Esto causó que Jürgenson enfermara durante varios meses, pero pronto se repuso y comenzó a experimentar. Esta experimentación duró hasta el fin de sus días. Se dice que este extraño caso fue el pionero en descubrir esta nueva forma de transcomunicación instrumental.


Voces conocidas pero inexplicables


Como si vinieran de otra dimensión que quisieran mandar un mensaje. 

En España, se destaca a Germán de Argumosa como introductor de la psicofonía experimental. Y poco después, apareció un investigador que realizaba sus investigaciones en su laboratorio privado, y este fue el Dr. Sinesio Darnell. catalogado como uno de los mejores investigadores en Transcomunicación del mundo. Cabe destacar también la labor de Pedro Amorós, catorce años dedicado al mundo de las psicofonías.

Cada uno puede tener su propia teoría sobre el fenómeno de las psicofonías, ¿proceden del más allá?, ¿existe un mundo paralelo a este de donde vienen esas voces? Sea lo que fuere, en algunos casos se produce una respuesta a preguntas, aunque los más escépticos piensan que sólo son energías que se quedan inherentes en ciertos lugares en los que ha ocurrido cualquier acción violenta o trágica. Voces con cierta inteligencia o no y que por alguna extraña razón no son audibles al oído humano y sí son capaces de impregnarse en todos estos aparatos que recogen el sonido. Sea cual sea el origen, el tema de las psicofonías resulta fascinante y con los medios de que disponemos hoy en día, no existe ninguna explicación para estos fenómenos.


miércoles, 8 de julio de 2026

LOS DOS HERMANOS

 En un gran taller de madera cubierto de libros, mapas y tinteros, en Alemania, vivían dos hermanos, Jacob y Wilhelm, conocidos por todos como Los Hermanos Grimm.

Ellos no sólo escribían cuentos, tenían una pluma mágica que permitían a sus personajes, cruzar del papel al mundo real.

Una tarde de otoño, decidieron organizar una gran fiesta en honor a todos los personajes de sus cuentos.

Wilhelm, el hermano mayor, tomó la pluma y escribió en letras doradas: “Están todos invitados al Gran Claro del Bosque”


La llegada de los invitados.


El primero en aparecer a paso lento pero seguro fue Hansel, quien venía dejando caer piedras blancas para no perderse, mientras Gretel caminaba a su lado devorando un trozo de chocolate de la casa de la bruja malvada.
Pronto, el cielo se iluminó con un destello plateado. Era el carruaje de Cenicienta, quien llegó luciendo sus preciosos zapatos de cristal.

Del bosque salieron saltando Blancanieves y los siete enanitos, quienes cantaban alegremente mientras cargaban una enorme cesta de manzanas (esta vez, completamente inofensivas).


Desde lo alto de una torre cercana, que nadie había visto antes, una larguísima trenza dorada cayó hacia el suelo. Rapunzel se deslizó por ella con una sonrisa, saludando a la Bella Durmiente que llegaba un poco adormilada, pero muy contenta.


Un pequeño problema en la mesa.


La fiesta se instaló bajo un roble gigante. Había mesas llenas de pasteles y jarras de todo tipo de zumos.

El Lobo Feroz llegó relamiéndose los bigotes, lo que asustó a Caperucita Roja. Pero Jacob Grimm levantó el dedo y le dijo con firmeza: “Señor Lobo, hoy es un día de paz. Si se porta bien hay pastel de carne para usted”

El lobo avergonzado, se puso una servilleta en el cuello y se sentó en una esquina a comer con buenos modales.

Los Músicos de Bremen (el burro, el perro, el gato y el gallo) se subieron unos encima de otros hasta formar una torre y empezaron a tocar una alegre melodía.  

El problema era que cantaban tan fuerte que el Sastrecillo Valiente casi se cae de un susto mientras intentaba contarle a un gigante cómo había vencido a “siete de un golpe” (que en realidad habían sido moscas).

Mientras tanto, Rumpelstiltskin corría alrededor de una fogata saltando sobre un solo pie, intentando adivinar los nombres de todos los presentes y el Príncipe Rana daba saltos en el agua salpicando así a las princesas que se reían a carcajadas.


El gran brindis de los Grimm.


Cuando la luna brilló en lo alto, Wilhelm Grimm se puso de pie y golpeó suavemente su copa con una cuchara para llamar la atención de todos.

El bosque quedó en un absoluto y mágico silencio.

“Queridos amigos” dijo Wilhelm con los ojos brillantes de emoción. “Nosotros los creamos con tinta y papel, pero son ustedes quienes llenan de magia los corazones de todos los niños del mundo. Gracias por enseñarnos  el valor, la bondad y la esperanza”

Jacob también levantó su copa y añadió:

“Y recuerden, no importa cuán oscuro parezca el bosque o cuán larga sea la noche, al final, el bien siempre triunfa”

Todos los personajes -desde el más pequeño enanito hasta el lobo reformado- aplaudieron y vitorearon a los dos hermanos. Se tomaron de las manos y bailaron bajo las estrellas hasta que comenzó a amanecer.

Cuando los primeros rayos del sol tocaron el claro del bosque, los personajes comenzaron a desvanecerse lentamente, regresando a las páginas de sus respectivos libros con una gran sonrisa en el rostro, sabiendo que mientras un niño abriera uno de ellos, todos serían felices para siempre.



EN UN FUTURO PRÓXIMO

  Mucho se ha hablado en las últimas décadas acerca de que el ser humano y su futuro están ligados a la exploración del espacio y a la búsqu...