miércoles, 4 de noviembre de 2026

PSICOSIS

      Verbo fácil la de aquel hombre, un vendedor extraordinario, que a lo largo de su carrera había ido acumulando un éxito tras otro. 

Pero aquella mañana cuando se despertó, lo acompañaba una sensación extraña. Se sentía vacío, hueco por dentro. 

Había tenido un mal sueño. Una pesadilla. Un ente lo poseía. Algo oscuro, malvado, terrorífico…

Cuando alquiló aquel apartamento a un precio muy bajo le advirtieron de que allí habían pasado cosas malas, muy malas. 

La familia que había vivido allí antes que él habían muerto en extrañas circunstancias y nunca lograron resolver aquel misterio.

Pero él era escéptico y no creía en los viejos cuentos de abuela. 

Fue hasta la cocina. Se preparó un café bien cargado.

No se sintió mejor. 

Ese día tenía muchas reuniones por delante. En su primera reunión, su carácter, afable y tranquilo, brilló por su ausencia, se encoleriza cuando un compañero no le da la razón, ante el asombro de los presentes. Aquel no era él, pensaban. Algo le pasaba.

Sus manos le temblaban. No podía detenerlas. Parecían tener vida propia. No sabía lo que le estaba pasando. No le importaba. Se sentía eufórico. 

Cuando coincidió con ese compañero que había discrepado en sus opiniones en la reunión en el ascensor, sus manos lo agarraron por el cuello hasta estrangularlo con una fuerza tan grande que desconocía tenerla.

En la calle veía cómo la gente lo miraba. En realidad no lo hacían, sólo estaba en su imaginación pero aún así, él los insultaba, se enfrentaba a ellos.

Logró herir a unos cuantos con sus puños que parecían de acero. Todo y todos conspiraban en su contra. Y él no podía permitirlo. 

Alguien llamó a la policía porque comenzó a escuchar sirenas acercándose.

Corrió hasta su apartamento y se encerró en él.



La policía lo había seguido y estaban aporreando su puerta.

En un momento de lucidez se dio cuenta de lo que había hecho.

Tenía que acabar con aquello.

Cogió una botella de ron y se la bebió.

Luego con un cuchillo grande de sierra se cortó las manos, mientras su policía gritaba que le abriera la puerta o la echarán abajo.

  Cuando la policía por fin puedo entrar en el apartamento el hombre estaba muerto. Yacía tumbado en la cocina, cubierto de sangre. Le faltaban ambas manos. Sin embargo, por mucho que buscaron en toda la casa, no las encontraron.


PSICOSIS

        Verbo fácil la de aquel hombre, un vendedor extraordinario, que a lo largo de su carrera había ido acumulando un éxito tras otro.  P...